Nuestro patio

En 4349-0052el patio de Queca hay de todo: su bicicleta azul de cuando paseaba entre los pinos de su pueblo; la mesa de madera maciza donde su abuela pelaba patatas; la rueda de aquel carro que tantas veces subió el puerto cargado de melocotones; o aquella vieja máquina de escribir entre cuyas teclas se esconden miles de historias alegres y tristes.  Y ese olor de lo antiguo se mezcla con bonitos mensajes pintados sobre madera o pizarra, carteles luminosos con un aire vintage, cajas de fruta que aún rezuman vida, telas ligeras que se funden con el viento, jarrones y vasijas de cerámica y latón… Si te gusta, quédate. Te invitamos a formar parte de él.